El lunes empiezo a trabajar desde Madrid para mi empresa actual basada en Londres. Lo más interesante es que si bien voy a estar basado en España, andaré viajando por diferentes ciudades por motivos de trabajo.
El reto va a estar en conseguir colaborar con mis compañeros y clientes de Inglaterra cómo si siguiera viviendo en Londres. Para ello voy a necesitar usar herramientas que ya todo el mundo conoce, es decir, teléfono, email, e incluso algún fax que otro. Sin embargo, todas estas tecnologías no me van a dar toda la flexibilidad que necesito, de ahí que vaya a empezar a complementar los métodos de trabajo clásicos con las nuevas posibilidades que la Presencia y la mensajería instantánea brindan.
Debido a mis nuevos objetivos, no voy a dedicar el 100% del tiempo a trabajar con Londres, pero tampoco voy a fraccionar mi semana dedicando días completos a Inglaterra y otros a España. Lo que voy a hacer es cambiar dinámicamente mi disponibilidad basada en la carga y urgencia del trabajo para así poder simultanear dos tipos de objetivos muy diferentes. Cuando sea necesario daré acceso a mi calendario a diferentes miembros de mi equipo, para que puedan programar reuniones y viajes sin necesidad de esperar horas para que responda.
Si estoy viajando en el extranjero, sólo un grupo de personas podrán hablar directamente conmigo, las demás llamadas irán al buzón de voz donde leeré el mensaje desde Outlook para que pueda proporcionar la información necesaria. En el hotel, mi número inglés podrá ser desviado a mi Office Communicator, de manera que a través de Internet pueda evitar los cargos de roaming. En casa, dispondré de un teléfono IP que podré activar o desactivar en cuestión de segundos, de manera que sólo suene cuando pueda responder la llamada.
A efectos prácticos, el que yo esté a miles de kilómetros no supondrá un impedimento para la comunicación. Eso sí, tendré que actualizar mi ubicación si viajo a América para no recibir llamadas a las 4 de la mañana de alguien que quiere contactarme desde Europa. Bueno, si es una llamada crítica, habrá personas que en vez de ser desviadas al buzón de voz, puedan levantarme para poder hablar conmigo. Y todo esto va a ser un reto, porque no quiero usar más de dos identidades, una personal y otro profesional.
Según vaya solucionando mis problemas, los iré compartiendo con vosotros.